La belleza sobria de la Liturgia de las Horas

Incorporar el rezo de los salmos acompasa la jornada con el ritmo universal de la Iglesia, transformando cada hora en ofrenda.

LITURGIA Y ARTE

10/19/20262 min read

El rezo del Oficio Divino no es un tesoro exclusivo de las clausuras o de los sacerdotes, sino la oracion publica y viva de todo el Pueblo de Dios. Al comenzar el dia con laudes o despedirlo con completas, nos sumamos a un coro ininterrumpido que cruza los siglos y las naciones. Es un ritmo sereno que rescata nuestro tiempo del vertigo mundano y lo devuelve a su fin sagrado.

Los salmos como escuela de afectos

En el salterio encontramos expuestas todas las verdades del corazon humano ante el Creador: la alabanza gozosa, la peticion angustiada, el arrepentimiento y la confianza serena. Aprender a rezar con los salmos purifica nuestros propios deseos y nos ensena a pedir segun la voluntad divina. Nada queda fuera de esta oracion, que abraza con compasion las alegrias y los dolores de la humanidad entera.

Comenzar con sencillez y constancia

Para quien desea iniciarse, no es aconsejable abarcar todas las horas liturgicas de inmediato. Adoptar una sola hora canonica, como las completas antes del descanso nocturno, permite habituarse a los himnos y canticos sin fatiga ni escrupulos. Una edicion cuidada del breviario en papel, con sus cintas de seda y tipografia nitida, favorece una concentracion que los dispositivos electronicos suelen entorpecer.

Con el paso de las semanas, este pequeno habito nocturno se convierte en un remanso de paz que ordena los pensamientos antes del sueno. La repeticion fiel de las oraciones tradicionales conforta el alma y arraiga la esperanza en la vida cotidiana.